martes, 27 de septiembre de 2011

DRIVE

Un día soñé que veía una película perfecta sobre un fucker que ejerce de fucker durante hora y media. Y va y ese sueño se hace realidad.
Esta película recuerda mucho aquellas películas de los setenta de Charles Bronson donde un hombre íntegro y serio se ve metido en un jaleo de la ostia sin comerlo ni beberlo y lo resuelve a su manera: con dos cojones! Pero no es solo la historia de un fucker que va y mata a gente, es mucho más, es la historia   de un personaje que siente, un personaje profundo, encarnado a la perfección por un, cada vez más grandísimo Ryan Gosling rodeado de unos personajes muy oscuros como los encarnados por Ron Perlman (hay vida después de Hellboy) y Albert Brooks, un actor que nunca me cayó del todo bien pero aquí encarna muy bien a un mafioso chanchullero que será el verdadero enemigo de nuestro protagonista; también anda por ahí Brian Cranston, ese hombre no es un actor, es una institución, este hombre protagoniza Breaking bad donde no actua, vive ese personaje y aquí interpreta a una especie de mentor del personaje de Gosling que es la guinda del pastel de esta maravilla de película; y por último ahí está Carey Mulligan interpretando a la chica del film y sobre el que giran todas las decisiones del protagonista, esta chica de verdad que es buena actriz y aunque no llegue a estar del todo explotada en ninguno de sus films pronto nos sorprenderá, aún más.
Lo que Nicolas Widing Fehn realiza en este film es una labor gigantesca, un film que vive y respira en el pasado, en los setenta y lo hace con un estilo muy personal, dando mucha humanidad a unos personajes que a simple vista no la tienen y que hace que los quieras y los odies.
Esta no es una película normal, es un monumento y, es por ahora la mejor que he visto este año desbancando a Incendies.

10/10

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