Hace un par de años se estrenó Drive, de Nicolas Winding Refn con Ryan Gosling como máximo protagonista, la película que se convirtió en un exito de culto inmediato hizo que a todos los cinéfilos del mundo se nos metiera el culo pa´dentro con semejante obra maestra sobre la venganza y la redención.
Ahora director y protagonista vuelven con la que, después de ver el trailer aseguro que va a ser la película de este 2013 de calle. Esta vez Winding Refn nos situa en Bangkok y Gosling interpreta a un mafioso inglés que se las tiene que ver con un policía tailandés. Sin más, el trailer en maravilloso e increible red band:
Con que sea una décima parte de buena de lo que parece ya será una obra maestra. Aquí también el póster:
Postdata: desde un punto de vista totalmente heterosexual debo admitir que hasta así está guapo el cabrón jeje.
Hay en el mundo del cine una tendencia bastante arraigada, la tendencia a la repetición, porque todos sabemos que si algo es bueno es mejor repetirlo. Por eso los productores de El secreto de sus ojos, visto el bombazo que fue han cogido al mismo protagonista, una trama de crímenes muy similar a la anterior película y los han vestido de film de sobremesa.
Es una lástima y lo digo muy en serio que este film, que pintaba suficientemente interesante acabe siendo una repetición, una redundancia de tópicos en una trama bastante relamida. Es una película que no se esfuerza lo más mínimo en entrar de lleno en una trama que podría dar mucho más de si.
Ricardo Darín, sobrebio como siempre interpreta a un policía retirado que ejerce como profesor de criminología. Durante un seminario conoce a Gonzalo y este le intriga de tal manera que, en el momento en el que se comete un crimen en la facultad el profesor intentará por todos los medios demostrar que es el propio Gonzalo quien lo ha cometido. Como historia funcionaría bien con unos personajes mucho más profundos, al menos con unos secundarios que tuvieran cierta chicha y que no se pasearan por el film boquiabiertos ante el talentazo de Darín; y con un ritmo que funcionara un poco menos a trompicones.
La película empieza captando la atención del espectador para luego irse diluyendo en una trama criminal casi psicológica que no va a ningún sitio. Pero, lo que pensamos los espectadores y los productores es que ya está ahí el bueno de Darín para solucionarlo todo. Como ya comenté hace tiempo en una crítica sobre un film de Paul Giamatti; un actor no puede cargar sobre sus hombros con la responsabilidad de levantar un film que nace muerto. Darín puede tener mucho talento pero si el film no se pone a su altura, por mucha clase de interpretación y elegancia y aunque se mee con facilidad en Alberto Ammann que está, como siempre correctito, no puede, no puede llevar la película a buen puerto.
¿Algo bueno del film aparte de Darín? Pues que se ve fácil y se olvida aún más fácil. Se disfruta durante la primera mitad hasta que la película deja de esforzarse en currarse un poco el asunto y caer en los convencionalismos de un subgénero en auge: el de las películas de sobremesa.
En el título de este film nefasto e indigno se nos promete Un mundo de fantasía y desde el título ya nos está mintiendo.
La película empieza en blanco y negro,
situándonos en un circo con un pícaro Oz, un mago con más picardía que talento. Mola el principio, huele a Disney clásico, tiene clase y cierta elegancia, luego llega el tornado y está rodado como Dios, luego llega el mundo de "fantasía" en color y se acabó el film. Y no miento al decir esto, porque la parte más pura y virginal cinematográficamente hablando se va al garete cuando la pirotecnia del CGI hace aparición, una absurda sobresaturación de ordenador por centímetro cuadrado que hace que pierdas toda esperanza en la película.
No es un film ridículo por mucho que se esfuerce en serlo, solo es la confirmación definitiva de que Sam Raimi no tiene mesura, si la trilogía Spiderman pecaba de excesiva en cada fotograma y de rodar de una manera casi infantil, este Oz lo confirma por completo, el tito Sam, que es un grande, porque es un grande y eso lo sabemos todos los que amamos sus películas, necesita un chute en vena de Evil dead, se le ve perdido, como si la falta de originalidad del guión se pudiese arreglar con unos parches digitales que salven el momento y tanto Raimi como nosotros, como espectadores sabemos que eso no funciona así.
Y si Raimi no está muy centrado, los actores, del primero al último tampoco lo están demasiado. Franco, el alma máter del film es sin duda el que peor parado sale en el reparto de personajes, su Oz está muy mal dibujado, no veo ni una pizca de profundidad en él, aunque tampoco es que el film lo busque demasiado, para el guionista y para Raimi los personajes son esos muñequitos que no están hechos por ordenador. Y como consecuencia de ello tenemos al trío femenino formado por Mila Kunis, Michelle Williams y Rachel Weisz jugando a ver cual desparrama más con su actuación, en mí opinión gana la Weisz de calle, su reina malvada pasará a los anales de la historia del desmelene ridículo.
No es este Oz un film digno de los muchos fans que tiene El mago de Oz, entre los que no me cuento para nada. Es Disney capitalista en estado puro, la historia no manda, solo manda un colorismo digital que, por muy espectacular que quiera ser, no tapa un guión, una dirección y unas interpretaciones de cartón piedra. Aunque esto va de ganar dinero, no de hacer cine.
Amigos de Microcríticas hoy es un día muy especial. Tras casi dos años desde que nació este humilde blog dedicado a la crítica de cine, hoy os presento los premios que he creado, los premios MÁTAME CAMIÓN que premiarán, al final del año las peores películas del ídem, con sus respectivos premios a los peores actores, actrices, directores y guiones entre otras categorías. Espero que apoyéis mucho este nuevo proyecto, por tonto e inútil que sea aportando ideas para nuevas categorías o proponiendo películas.
Por ahora solo tengo el póster de los premios MÁTAME CAMIÓN que ha diseñado el compi de Fanzine Carlos Rondón Monet:
Y nada más que decir por ahora, más adelante nuevas y suculentas noticias. Saludos.
Hace mucho que no publicaba una noticia en el blog, pero esta ocasión lo merece.
Tras muchos meses de espera y ansias, tras posters y posters que mostraban una imagen mucho más ocura del personaje por fin ha llegado el trailer, que aunque no me ha calado hasta el hueso sí que tiene mucha mejor pinta que la bazofia que hicieron allá por 2009. Sin más espera ni comentario alguno, el trailer:
Detrás del asunto está James Mangold que si bien no es santo de mi devoción sí tiene a su favor que rodó En la cuerda floja, el biopic sobre Jhonny Cash con un inmejorable Joaquin Phoenix. La peli pinta bien, aunque la fotografía me sigue fallando, demasiado colorista de día y demasiado oscuro de noche, demasiado infantil en resumen y encima en 3D, aún así confío, puede salir algo muy bueno porque Lobezno se lo merece.
Por cierto, el título en español es "Lobezno Inmortal", sí a mí también me ha dolido.
Y de postre el último de los muchos carteles que han visto la luz en los últimos días:
Siempre me ha molestado mucho que una película tenga una atmósfera tan propia y tan suya que por momentos sientes que sobres allí, que el film sea solo de la gente de su alrededor y que los demás sobramos allí, como si se tratase de una fiesta privada en la que si te esfuerzas puedes entrar y disfrutar como un enano o donde simplemente te quedas mirando embobado. Pues algo así le pasa a esta Berberian sound studio, es un film fascinante, un giallo hermoso, pero es un bunker con las paredes de cemento armado donde, si al final consigues entrar verás un gran film, pero si te quedas a las puertas como la mayoría de los mortales, cuando acabe sonreirás y querrás saber más.
Esta película es un ejemplar giallo, a ratos cercano, con personajes llevados al extremo (e interpretaciones a la par) y situaciones muy pasionales, como buen giallo. Pero también es una historia y un sentido homenaje a los montadores de sonido, esos heroes en la sombra que dan la verdadera fuerza a un film. Berberian sound studio es todo eso, a ratos una porción de historia del cine contada con gracia y salero, tanto salero que hace que te sientas allí dentro, entre los ecualizadores y las lechugas o pepinos que cortaban para simular puñaladas de asesinos.
Pero también es Berberian un giallo metafísico, un film al que a ratos y de manera más incipiente en su parte final le pueden las pretensiones, no está mal que el personaje maravillosamente interpretado por Toby Jones tenga un poso y una vida interior pero no me funciona la manera en que está contado. Las imágenes casi oníricas de la parte final me molestan; la extraña relación con la araña o las cartas de su madre construyen un personaje verdaderamente fascinante, que funciona bien durante parte del metraje y junto a la historia cinéfila bastante bien llevada aguantan el tipo, pero en la parte final es como si la trama del montaje de sonido dejara paso a la extraña y, entre imagen e imagen, vacía vida del Gilderoy encarnado por Jones.
Concluyendo, es este un film que se puede dividir en dos partes, la de la trama pura y dura, la historia cinéfila y casi instructora de la vida de un montador de sonido; y la parte ininteligible, la del giallo con pretensiones que deja un regusto un tanto amargo y embriaga a toda la película de un tufillo pedantero que no le hace ningún favor.
Podría deciros que no sé como empezar esta crítica, pero es que sí sé como empezarla, esta crítica solo se puedo empezarla siendo sincero y diciendo que Dracula 3D es un error cinematográfico muy gordo, en forma y contenido. Un error.
Cuando oímos por primera vez la noticia de que el GRAN Darío Argento iba a rodar un film sobre Dracula a todos se nos hizo en culo agua, ya nos imaginábamos el arte de ese hombre aplicado a la obra de Bram Stoker y fantaseábamos con ver algo grande, a la altura de sus mejores films como Suspiria o Rojo oscuro, pero no señor. El tito Argento ha rodado, en pleno siglo XXI una película casposa que parece más bien reirse de la obra de Stoker que homenajearla o simplemente adapatarla con cariño. No hay nada en este Dracula realmente reseñable, Argento se ha preocupado más de desnudar a las mujeres que pueblan el film que en contar una historia realmente interesante.
No hay garra ni riesgo, no hay planos elaborados de esos a los que Darío Argento siempre nos ha tenido acostumbrados, ni siquiera hay en este Dracula un interés por la historia, todo es tan de carton piedra, incluso el guión, donde cada frase es un atentado al buen gusto consigue salvar el conjunto.
Pero hay también en Dracula 3D actuaciones bochornosas que harían llevarse las manos a la cabeza al mismísimo Pedro Lazaga, desde el mismo Dracula, a nuestro Unax Ugalde, Asia Argento o Miriam Giovanelli, estas últimas más preocupadas en enseñar glándulas mamarias que en otra cosa, hacen funcionar a sus personajes a medio gas. Pero entonces aparece Rutger Hauer, que parece que va a salvar la función y solo termina de hundir la obra, al actor se le ve desganado, no es el anciano potente de Hobo with a shotgun o el replicante Roy Batty, no es nada. Rutger ya no es nada.
Bueno, pues hasta aquí, como conclusión diría que Dracula 3D tiene unos efectos vergonzosos, con una sangre hecha por ordenador realmente ridícula, un momento mantis horrible y una escena moscas digitales que son para apartar la vista de la pantalla por vergüenza ajena. En fin, esta enésima adapticón de la obra de Bram Stoker no aporta nada nuevo, solo confirma la regla de que el libro siempre es mejor que la película.