Nada mejor para escribir la crítica de esta hermosa y triste película de los hermanos Coen que encender un cigarrillo y ponerse la banda sonora de la susodicha película, suena a pretencioso gafapasta pero es lo que me pide el cuerpo.
"A propósito de Llewyn Davis" es, posiblemente la película más alejada del ambiente Coen de toda su carrera, aunque toque los mismos palos de siempre, el protagonista perdedor, el camino hacia ningún sitio y una historia delicada con unos secundarios tan bien dibujados que están para comérselos; si esta misma semana escribía sobre que "El lobo de Wall Street" es "lo de siempre" de Scorsese este Llewyn Davis es el giro hacia el mismo punto de arranque de los hermanos Coen.
Como gran fan de estos directores no me cuesta meterme en su universo, el protagonista, un cantante folk en los años sesenta que lucha por hacerse un sitio en el panorama musical está llena de claroscuros, un momento de triunfo frente a diez de fracaso, un viaje a otra ciudad buscando una oportunidad y la búsqueda al sombrío Nueva York con el ánimo por los suelos; Oscar Isaac se desenvuelve de maravilla, dota de una tristeza y una melancolía a este personaje que consigue transmitir con una sola mirada.
Por que en el reparto es donde la película encuentra su mayor punto fuerte, aparte de un protagonista que tiene mucha fuerza y a pesar de lo pretencioso que suena todo hace el film muy cercano y su viaje nos llega a transmitir cosas. Y los secundarios, si bien no llegan a los de las grandes obras los Coen como lo fueron los de "Fargo" o "El gran Lebowski" si encajan de maravilla, los neoyorquinos Carey Mulligan y Justin Timberlake que tanto representan el respeto y el exito que Isaac busca están de dulce, ella con su mirada de perrito pachón que llena la pantalla y él, aún con papel no demasiado relevante lo dota de vida y mucha personalidad; luego está John Goodman y F. Murray Abraham, pequeños acompañantes de viajes de Llewyn que con su sola presencia y porte ya se llevan a sus personajes de calle, sobretodo Goodman que interpreta a un personaje muy en la onda del que interpretó en "Lebowski" y está increíble.
Un tono mucho más apagado, con una fotografía como de portada de LP de Bob Dylan (de hecho la portada del LP de Llewyn Davis es un homenaje al de uno del propio Dylan) con mucha oscuridad y con tonos marrones que ayudan mucha ambientar la época, junto con una historia que hará las delicias de los melómanos más nostálgicos y de los cinéfilos más delicados se puede decir que los Coen han vuelto con una película fiel a su estilo, una de esas que no veíamos desde más o menos mediados de los noventa. 9/10
En una escena de esta genial película Leonardo DiCaprio le pide a uno de sus brokers, que en esa escena solo es un narcotraficante de tres al cuarto que le venda un boli y el tipo, en lugar de adornarlo solo le dice: "escribe tu nombre en la servilleta", a lo que DiCaprio responde: "no puedo, no tengo boli" y el señor concluye diciendo: "ahí lo tienes, oferta y demanda", pues eso es basicamente la nueva película de Martin Scorsese, algo que necesitábamos, sin adornos, una película que nos golpeara, no es un película que refleja la crisis actual, este no es un film moralista y con moraleja, esta es la historia de un cabronazo que ganó mucho dinero allá por los ochenta y noventa. Scorsese tiene el boli y nosotros se lo compramos a pesar de alguna peguilla, pero nada una nimiedad.
Es muy difícil no dejarse llevar por esta bacanal de locura desenfrenada, con unas interpretaciones de vértigo y un montaje videoclipero de la grandísima Thelma Schoonmaker que quita el sentío. No se sale ni un milímetro del esquema de película río a la que Scorsese nos tiene acostumbrados: una presentación del protagonista con su infancia y adolescencia hasta la actualidad a ritmo de algún tema de los setenta; el auge del tipo en cuestión, el amor (con su propio auge y caída particular), aparece la policía en escena, porque por lo general el protagonista de una película de Scorsese siempre se moverá por terrenos que bordean la ilegalidad; y por último pero no menos interesante la caída a los infiernos del pobre protagonista donde lo pierde todo y si al principio iba con su traje de Armani, su cara afeitada y su pelo engominado, ahora viste un chándal, una barba de tres días y el pelo aceitoso. Aquí todo es más elegante pero el esqueleto de la película es el mismo que en otras obras de este director como "Uno de los nuestros", "Casino", "El aviador" o hasta podría mencionar "La última tentación de Cristo" como ejemplo muy rebuscado.
Scorsese sabe muy bien lo que tiene entre manos, un guión de Terrence Winter basado en la novela del propio Jordan Belfort que cuenta la historia de un broker que llega a Wall Street con las manos vacías y acaba convirtiéndose en uno de los hombres más ricos del planeta; y que recuerda a aquellos potentísimos guiones que Paul Schrader escribía para Scorsese y que hacía que a todos nos hicieran los huevos palmas, recueda en mucho a la menospreciada "Al límite" también de Scorsese y con guión de Schrader que era una peligrosa sustancia psicotrópica que al consumirla estabas ingiriendo una enorme cantidad de gran cine sin darte cuenta, pues aquí pasa basicamente lo mismo, cine con mayúsculas, pero si la escena con Matthew McConaughey tiene más cine que todo lo que hayamos visto en los últimos cinco años, algo tan bien interpretado y dirigido tiene que ser grandes por narices.
Pero no solo de la genialidad de Scorsese vive esta película, porque si el director es el corazón los actores son los pulmones, los riñones y sobretodo el hígado, porque anda que no se consumen sustancias de dudosa procedencia en la película, hay tanta droga en esta película que hace que "Trainspotting" parezca "Dora, la exploradora"; pues los actores están de dulce, desde el desatadísimo Leonardo DiCaprio que ofrece una interpretación, a ratos caricaturesca pero siempre excelente del tal Jordan Belfort más divertido cuanto más drogado está (para la historia del cine quedará el bajón pastillero en el club de campo y el posterior viaje a casa en coche); aunque la corte de secundarios tampoco se quedan atrás, el genial Jonah Hill, mucho más desfasado que en las comedias de Judd Apatow y que juega a ser el nuevo Joe Pesci con sus arranques de furor y locura, pero que, por poco no llega; también el antes mencionado McConaughey o Rob Reiner están geniales. Pero mi problema llega con la fémina del conjunto: Margot Robbie, tengo dudas con esta chica, porque por un lado me encaja en el perfil de mujer con genio y nervio de los films de Scorsese pero hay escenas en que la veo como un florero que no me acaba de convencer, las escenas matrimoniales entre ella y DiCaprio son geniales, recuerdan en mucho aquellas de "Casino" aunque esta chica tengo una décima parte de la fuerza y potencia de Sharon Stone en aquella película.
No puedo terminar sin mencionaros esa peguilla que le encontré a la película, nada, una tontería que no debe empañar a esta gran película. El film está rodado con nervio y gracia y bien recuerda aquel joven Scorsese de "Taxi driver" o "Malas calles", el tono alocado de la película se mantiene en lo alto durante gran parte del metraje pero es en el último tercio cuando la película baja las revoluciones e intenta centrarse un poco, esa parte es la del FBI, cuando empiezan a investigar a Belfort y este se mueve como una serpiente con su dinero de un lado para otro, su relación de pareja y su carisma descienden en buen grado porque parece que a Scorsese le jode tanto que a su personaje que tanto ama le esté persiguiendo el FBI que prefiere no preocuparse por esa parte, por eso la relega al final y la cuenta sin demasiadas filigranas, no hubiera estado mal un registro en casa de Belfort de la policía a ritmo de los Rolling Stones, yo lo dejo ahí. Parece que me he alargado bastante para venderos un boli, porque yo también os he querido vender el famoso boli del principio, os he contado lo bueno y lo malo de un film inolvidable que por narices debe entrar a figurar entre lo mejor del director, un Scorsese que a sus setenta años sigue con un espíritu tan joven y con tantas ganas de contar historias que da miedo. Y ahora citando al propio Belfort: "Véndedme este boli". 9,5/10
Podría empezar esta crítica soltando una gafapastada sobre lo endeble del resultado final de la última película de Ben Stiller, pero prefiero no andarme por las ramas y decirlo tal cual: "La vida secreta de Walter Mitty" duele.
Posiblemente nos encontremos ante la primera película hipócrita de 2014, es como el típico tío que se esfuerza tanto por caer bien que al final acaba cayendo mal. Porque Stiller, que es un comediante espectacularmente bestia y es en ese terreno, el de la sandez loca donde mejor se siente, aquí nos vende la moto del buenrollismo con un personaje principal sin chicha ninguna interpretado por él mismo y que solo sabe poner cara de circunstancias ya sea en Nueva York, en Islandia o en Groenlandia. Y lo peor no es eso, lo peor es que todo gira en torno a ese protagonista que se ve desde el minuto uno que no tiene la fuerza suficiente para aguantar ni diez minutos.
Pero antes de continuar rajando de lo lindo quiero resaltar una brillante fotografía y un diseño de producción muy cuco. Sigamos. La película es muy consciente de sus debilidades, que son muchas, un guión muy flojo, unos secundarios que aportan muy poco y un protagonista que no me hace sentir nada, por eso Stiller aumenta el nivel de edulcoramiento hasta límites exacerbados y así arrastra el film unos minutos hasta que el público se da cuenta de que no le están contando nada, que son minutos vacíos. Stiller se esfuerza por darle energía a la película metiendo a su Walter Mitty en las mil y una aventuras, pero no llegan, no me calan lo más mínimo porque no lo veo natural, nada es natural aquí; muchos han comparado este film con "Forrest Gump", la enorme diferencia entre ambas películas es que en aquella de Tom Hanks te interesaba lo que le pasaba al protagonista porque había sentimiento y emoción, todo salía natural, aquí es todo tan de cartón piedra que resulta aburrido y muy muy monótono. Un film de esos de pasar la tarde en familia y echarse una buena siesta. No la recomiendo, lo siento pero no puedo fingir y decir que me gusta en plan buen rollo, no la soporto. He dicho. 3/10
Debo decir, como nota aclaratoria, que mi relación con el cine de Woody Allen viene de hace muchos años, mi amor y ceguera ante algunas de sus infumables obras casi no me hacen merecedor de la palabra para hablar de su última obra, pero llevo unos años con la venda más que quitada y observando, con ojo avizor algunos de sus despropósitos anuales.
De ahí que encontrarme con esta "Blue Jasmine" me provoque sentimientos muy contradictorios, por un lado amo la vuelta de un Allen centrado en unos personajes importantes, con calado y una historia lo suficientemente centrada, que no se va por las ramas ni busca rollos secundarios porque la trama principal no se aguanta lo más mínimo (lease "A Roma con amor") y por otro lado odio que sea tan banal, Woody Allen siempre se ha caracterizado por hacer un cine elegante, tanto en la comedia como en el drama, películas con personalidad y con un trazo fino, pues vale, aquí ni trazo fino ni nada de nada, todo es muy grueso, la forma de los personajes, demasiado estereotipados, más allá de la Jasmine del título, las situaciones son muy poco sutiles y Allen deja bastante poco a la imaginación (¿dónde quedan aquellas conversaciones fuera de plano tan mágicas?) pues eso, que aún pinchando en la elegancia le ha salido un retrato muy triste y muy fino.
Mención a parte y un monumento en la plaza del pueblo se merece Cate Blanchett que anoche se llevó un más que merecido Globo de Oro por su interpretación en esta película y que hace que el resto de actrices del mundo entero roan sus uñas de envidia al no llegarle a esta SEÑORA ni a la suela del zapato. No solo actúa bien, que lo hace como nadie y convierte a esta Jasmine en un personaje triste y lleno de matices, sino que, como decía Will Smith en "Men in black": "hace que esto luzca", hace que todos a su alrededor luzcan tanto como ella sin eclipsarla lo más mínimo porque la Cate se come la pantalla con cada frase y con cada mirada. Un placer para la vida ver actuar a esta señora. Un Allen muy poco elegante pero muy inteligente, que con unos personajes y una historia digna del extrarradio consigue contarnos la vida rota de esta arrogante mujer de ciudad e intentar que la amemos y lo consigue. 8/10
En este blog siempre suelo hablar de cine, pero hoy quiero hablar de un programa de televisión que me ha llegado al alma y más que el programa su presentadora, el programita de marras es "Entre todos" y la presentadora es la a ratos demasiado eufórica Toñi. Supongo que la mayoría de vosotros conoceréis este programa que se emite por la tarde en Televisión española y que juega con los sentimientos de las personas para que suelten la panoja, sé que suena mal decirlo así pero es lo que opino de la manera más humilde, un programa que se emite en la televisión pública, que pagamos todos y que el gobierno en el poder manipula y utiliza como quiere va y hace un programa donde nos cuenta historias de gente que se ha quedado sin nada por culpa de ese mismo gobierno y que además quiere que la gente que lo ve, que está tan puteada como los que solicitan ayuda, den su dinero; pues me vais a permitir que le haga un "fuck you" a Televisión española en toda la cara y le diga que sería mejor quitar este programa y con el dinero que cuesta hacerlo que ayuden a la pobre gente que tanto lo necesita. Lo tenía que decir porque me enerva verlo y no gritarlo a los cuatro vientos.
Pero bueno, me voy a dejar de demagogia barata que todos nos sabemos y voy a pasar a lo importante de este programa que es ni más ni menos que su presentadora, la loquer de Toñi. Esta mujer, cada tarde soporta con entereza las historias de familias paradas y al borde del deshaucio, de gente con enfermedades, de sueños frustrados, en fin, un drama, pero la tía está ahí, con una sonrisa de oreja a oreja y con cara de comprender la situación de todos y cada uno de los que salen, lo cual es digno de alabar; pero el tema es lo "efusiva" que se pone todo el tiempo, como grita, como se comporta es algo sospechoso... pongamos un ejemplo: "la señora Francisca, que tiene a siete hijos en paro, a su marido con las dos piernas cortadas y con una paga de 400 euros, está llorando a lágrima viva, la tal Toñi la escucha muy atentamente, con los ojos mediocerrados y la sonrisa de loquer pintada en la cara, pues en ese momento, cuando ya la mujer no puede soltar ni un lágrimita más, la presentadora va y grita: ¿QUÉ TENGO? y el público aborregado responde: LLAMADAAAAAAA" y ya está, se acabó el drama de la señora Francisca porque la anciana que llama le va a dar 200 euros y la presentadora loquer se va a poner a saltar y a gritar como si tuviera un orgasmo y el público aplaudirá, pero la señora Francisca con el morro torcido y sonriendo por obligación dará las gracias aunque eso no la ayude en nada; otro caso: "Leocadia de Jaén, que quiere montarse una tienda de ositos de peluche (he cambiado el nombre pero esto es REAL) con ropa típica y personalizados pero las ayudas a los emprendedores en este país son una mierda y más cuando quieres montarte un negocio con tanta salida; pues no solo saca dinero para montarlo, sino que además le sobra para comprar mantelitos de ganchillo" joder con "Entre todos", ni Lourdes hace tantos milagros.
Si algo nos demuestra este programa es que hay gente muy buena en este país, que hay gente que lo pasa muy mal, que hay un gobierno al que se la suda todo y que hay una presentadora que va de coca y que vive cada programa como si fuese el último. Pero no puedo terminar este post sin hablar del público, esa gente que ha salido de Burgos a las 6 de la mañana en autobús para llegar a la tele y ver a Toñi o esos jubilados de Jerez de la Frontera que llevan toda la noche de viaje para llegar a Madrid y ver a Toñi o esos jubilados gallegos, con una empanada bajo el brazo, con la permanente en el pelo y con su mejor falda y boina de cuadros para ir a ver a la famosísima Toñi, la presentadora más querida de la televisión y también la más pasada de rosca, una delicia, una pequeña luz al final del túnel de tristeza que es este programa.
Posdata: Desde aquí ofrezco un millón de euros al que vaya de público y cuando Toñi grite ¿Qué tengo? conteste: MAMADAAAAAAAAAA!!! Es broma, no tengo ese dinero, pero si lo tuviera lo daría por verlo XDD
Vía Las Horas Perdidas me entero del notición de principios de año, la película de aquella mítica serie "Veronica Mars" es ya una realidad y aquí está el trailer para demostrarlo:
Y es que la idea viene de lejos, ya que tanto Rob Thomas, creador de la serie, como Kristen Bell han luchado mucho para sacar este proyecto adelante y ante la negativa de los estudios a producirla se aventuraron al mundo del crowfunding, en este caso el Kickstarter donde pidieron 2 millones de dólares y en tan solo 24 horas recaudaron 5,7 millones con la ayuda de 91.000 fans de la serie. Así que ha disfrutarlo todos que tenemos muchas ganas de ver lo nuevo de Verónica que llegará a las pantallas estadounidenses el 14 de Marzo.
Nada mejor que citar la gran "Alta fidelidad" de Nick Hornby en el título para elegir a mis cinco principales de este año que se acaba. Con la banda sonora de "A propósito de Llewyn Davis" sonando de fondo y tras darle muchas vueltas me enfrento a esta elección fatal de lo más genial de 2013. Valor y al toro.
1. LA GRAN BELLEZA. Una pelicula que se define a si misma en el titulo es ya
una advertencia de lo que nos vamos a encontrar, "La gran belleza" que
Paolo Sorrentino nos muestra la descomposición de una clase alta tan
arrogante como interesante. La película nos pasea de la mano del gran Gep Gambardella interpretado por un soberbio Toni Servillo, por esa decadente sociedad que bien podría ser renancentista e incluso de la antigua Roma; la vida, la muerte, el amor, la agonía de la vida, el intelectualismo llevado a su punto más absurdo, la riqueza elevada a su máximo exponente de vacuidad; todo muy en la onda de un Sorrentino que nos acostumbra mal, a un cine tan bien rodado, tan bien fotografiado e interpretado que, cuando sufre pequeños deslices como aquella "Un lugar donde quedarse" y baja bastante las revoluciones la entendemos como una obra menor, porque Sorrentino es un director que puede abarcar un arco más grande de historias situaciones y personajes, como bien a hecho en esta película. Un film imprescindible, una gozada para la
vista y el oido.
2. SPRING BREAKERS. La oda definitiva al despiporre gafapastil, excesivo
homenaje al mas descocado de todos los Russ Meyer, una interesante
radiografia de una sociedad hortera donde reina el sexo gratuito, la
violencia y las drogas por encima de todo. La acertada direccion de
Harmony Korine nos atonta y nos hace disfrutar de este anabolizante
espectaculo visual como él quiere, nos lleva por su senda de oscuridad teñida de colores fluorescentes y simplemente nos dejamos llevar. Es un delirio muy bien rodado, con la electricidad y el ritmazo de una primera parte enloquecida, que luego se recrea mucho más en los aspectos más pequeños, en las relaciones verdaderas entre las protagonistas mucho más allá del sexo y la fiesta, parándose en unos sentimientos a flor de piel y presentándonos el que posiblemente sea el mejor personaje de James Franco, un cabronazo con piel de cordero tranquilizador que el actor borda. Una película deliciosamente estrambótica, un disfrute para paladares exquisitos y raramente refinados.
3. ESCAPE FROM TOMORROW. La pesadilla Lynchiana, la destruccion desde dentro de la
madre de toda las empresas del entretenimiento es un relato entre
cómico y terrorífico no apto para amantes de lo conservador. Randy Moore
nos ofrece un, cada segundo mas agonizante relato que utiliza
Disneylandia como centro de la pesadilla. La película se nos presenta como un relato rodado con cámara oculta, un día en una familia feliz en el epicentro mundial del entretenimiento para poco a poco ir degenerando en una historia de paranoias, de enfermedades y locuras; con una fotografía loca que, como la historia está llevada hasta el límite, esta "Escape from tomorrow" es una alternativa fresca a esas pesadillas raras y de arte y ensayo que se nos presenta como diez o veinte al año. Esto no es nada convencional, ni quiere serlo, tampoco es una ida de olla tremenda que descoloca en el asiento y hasta te hace sentir incómodo al no saber que ocurre, ni quiere serlo; este film camina por el filo de ambos extremos y sale victorioso al no llegar a tomarse en serio su arte, al ir un paso más allá y construir una locura divertidísima y muy enrevesada.
4. THE ZERO THEOREM. La carrera de Terry Guilliam no deja indiferente a nadie,
con altibajos creativos pero siempre eficiente Guilliam nos vuelve a
demostrar que tiene un pulso increible tras la cámara y que sabe contar
historias como nadie. Rodada de una manera muy original y siendo más Guilliam que nunca, este director se rodea de un Christoph Waltz en estado de gracia que nos da una interpretación memorable, como ya nos tiene acostumbrados. Visualmente la película juega con unos colores muy vivos que poco a poco se van oscureciendo y que representa muy bien la mente de su protagonista, un hombre recto que busca el sentido de la vida y como en tantos otros films de este tipo, el fin no es lo interesante, sino el viaje hasta conseguirlo que Guilliam traza como nadie. Volver a la atmosfera de films de este director
como "Brazil" me pinta una sonrisa en el rostro y la estetica cyberpunk
de la película mezclada con una interesante historia sobre la búsqueda
del sentido de la vida redondean el retorno de un gran Guilliam tan loco
como siempre.
5. PACIFIC RIM. Robots gigantes contra alienígenas gigantes, el sueño
húmedo de cualquier friki elevado al maximo exponente y de la mano del
que posiblemente sea el director mas creativo ahora mismo el
funcionamiento, Guillermo del Toro. Una historia de las de toda la vida,
de superación, heroismo y grandes peleas que bien recuerdan a esos
kaiju-eiga japoneses de alla por los años 60. Con un espectacular CGI y un Idris Elba que cada vez que abre la boca es para decir algo épico, ensalzan la película al cielo de la hombría cinematográfica, esto no es John Wayne pero poco le falta, se respira olor a macho, a Barón Dandy y a músculo; una película enorme en todos los sentidos, con todos los excesos que este director le puede pedir al género y unos pocos más, unas interpretaciones tal vez un poco justas más allá de Elba, pero la película no va de sentimientos y de silencios, esto es pirotecnia y en ese aspecto es la mejor de la clase. De visión obligada para el
niño que todos llevamos dentro.