Cuando allá por 2007 se estrenó la sesión doble Grindhouse de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino y apareció el trailer de "Machete" todos nos llevamos las manos a la cabeza pensando que era espectacular pero que nunca se haría una película de aquello, aunque lo deseábamos.
Pues al final apareció la película, fue una locura grindhouse desfasada del Rodríguez más desfasado que creaba un film digno de las estanterías de videoclub a las que claramente rendía un sentido homenaje.
Y ahora estamos en 2013 y nos llega su secuela "Machete kills" y por lo que parece vuelve el desfase, ahora con más dinero y con actores de mucho más renombre: el habitual Danny Trejo, Jessica Alba, Michelle Rodríguez, Sofía Vergara, Demián Bichir, Antonio Banderas, Mel Gibson and introducing Carlos Estevez o como todos lo conocíamos antes de que adoptara su verdadero nombre, Charlie Sheen. Sí esto promete.
Cuando una película tiene tantos trailers, spots, pósters y más historias al final cansa. Pero con lo nuevo de Guillermo del Toro me pasa justo lo contrario, con "Pacific rim" cuanto más veo más quiero ver.
Y sin más preámbulos el nuevo trailer que parece ser el último antes de su estreno el 12 de Julio en Estados Unidos y el 9 de Agosto en España:
Tras mucho jaleo con este film por fin se ha hecho y por fin ha llegado el trailer. Al principio iba a salir Linday Lohan y se iba a llamar "Inferno", ahora sale Amanda Sayfried y se llama "Lovelace".
El proyecto cuenta la historia de la actriz pornógrafica Linda Lovelace, protagonista de "Garganta profunda" el film erótico más taquillero de la historia. En el film se nos cuenta el auge de la actriz y su caída debido a su marido y su tortuosa relación.
Dirigida por Rop Epstein y Jeffrey Friedman y aparte de la Seyfried, que aunque me ha matado del todo le daré una oportunidad en este papel, aparecen en el film caras tan conocidas como la de Peter Sarsgaard, Sarah Jessica Parker, Sharon Stone, James Franco o Eric Roberts.
Aquí tenéis el póster:
Y aquí el trailer:
El trailer se da un aire a "Boggie nights" pero creo que está más que claro que huele a dramón barato y que no diseccionará la historia del porno como aquel genial film. Aún así habrá que echarle un ojo.
No va a ser fácil hablar de "El hombre de acero", aviso. Hablar de un film de Zack Snyder nunca es fácil porque nunca sabes muy por donde entrarle ¿tal vez porque Snyder en realidad no es un buen director de cine? ¿tal vez por qué es buen director de cine pero su alma de friki pajillero no le deja dirigir bien? No lo sé muy bien.
He recapacitado mucho sobre este film para poder hablar sobre él desde la distancia y la verdad que no creo que haya distancia suficiente para poder evaluar hasta donde llega el exceso del film de Snyder. Porque "El hombre de acero" no es una mala película ni mucho menos, solo es excesiva, Snyder esconde sus defectos narrativos, que son bastantes con una pirotecnia anabolizada que llega a cansar. La historia es simple y la conocemos todos, en el planeta Krypton, antes de su destrucción unos padres envían a la Tierra a un bebé y una vez aquí se convierte en Superman, a grandes rasgos esa es la idea. Pues ahora chutad de hormonas a la idea original, metedle un poco de oscuridad Nolaniana y ya tenéis el producto.
"El hombre de acero" no pretende ser más que un blockbuster veraniego con pretensiones, como este año no tenemos Batman de Nolan pues tenemos Superman de Snyder y la verdad, que con toda la rabia que me da el primero lo prefiero al segundo. Zack Snyder siempre está pasado de rosca, a veces parece que se intuye que quiere dirigir bien y crearse una personalidad, pero tal vez solo consiguiera eso en "El amanecer de los muertos", de calle su mejor film hasta la fecha, porque aquí no sabe mantener un ritmo eficaz, sin trompicones, aquí hay mucho ruido y pocas nueces. El trabajo de Snyder queriendo crear un personaje durante la primera hora de film acaba resultando cansino y repetitivo en la figura del personaje de Kevin Costner (¿cómo puede cansar tanto un personaje?), luego empieza "la hora de las tortas" y el film se olvida por completo de los principios del superheroe convirtiéndolo en una máquina de matar sin motivo ni objetivo.
Miento. Sí tiene un motivo: salvar a la Tierra y de paso enamorar a la sosainas de Lois Lane, interpretada en esta ocasión por la siempre descafeinada Amy Adams. La idea es que cuando Superman ya es consciente de sus poderes y sabe como utilizarlos llega el momento de destrozar ciudades, coches, autobuses, edificios, con la excusa de salvar el mundo, os prometo que si el film dura quince minutos más no haría falta que Zodd quisiera acabar con el mundo ya que Superman lo habría destruído él solito.
Y ese es, sin duda el gigantesco problema de Snyder, no sabe dosificar, no sabe sacar jugo a los personajes y, desde luego es incapaz de seguir un hilo lógico durante los 130 minutos de film. Tienes una relación paternofilial Kryptoniana a la que sacar un jugo extraordinario y prefieres desaprovecharla en escenas chorras de Clark Kent con Russell Crowe modificando el sistema operativo de una nave. Luego tienes unos padres en la Tierra a los que sacarle un modesto juguillo con una subtrama de relación familiar problemática y prefieres meter un accidente de autobús y un incendio en una base petrolífera para que entendamos que, aunque Kent solo quiere ayudar no debe mostrar sus poderes (ridículo), en lugar de cascarse una escenas con discursitos rollo Nolan (el bueno, no el de The dark knight rises, ese es plomizo) que pasen a la historia ("la noche es más oscura justo antes del amanecer" fuck yeah).
Y es que ese el problema de base de Snyder, es tan efectista que no sabe hacer que los personajes hablen, no resuelve una escena con una mirada, prefiere hacerlo explotando cinco edificios ¡eso es psicología Zack! y eso hace que este Hombre de acero se resienta tanto, le sobra relleno aburrido Costneriano y desde luego le sobra muy mucho una parte final completamente pasada de rosca, con un Henry Cavill que, por muy fortachón que sea no convence y con un Michael Shannon ejerciendo un rol de villano aún más ridículo que el Bane de Nolan.
Es una lástima, lo digo desde lo más profundo de mí corazón porque quería emocionarme y vibrar con este nuevo acercamiento al personaje de Superman pero no me ha calado muy hondo, tiene sus aciertos, pero el exceso y, en ocasiones la falta de sabiduría o tal vez de experiencia de Snyder lastra el resultado.
Los Coen han vuelto, con música folk, años 50 y un personaje fuerte que nos muestre una época, en fin, un film de esos que gustan a las academias de premios.
No sabíamos nada de los hermanos Coen desde que en 2010 estrenaron el remake de "Valor de ley" una muy buena película la verdad y desde entonces nada. Los directores de "Fargo" o "El gran Lebowsky" han vuelto ahora con una película que ya tiene en su haber el Gran premio del Jurado en el Festival de Cannes.
El film nos cuenta la historia del Llewyn Davis del título, un músico de folk en plena década de los 50 en Nueva York que, con tesón y con talento empezará una carrera musical de exito.
En la película participan Oscar Isaac, que interpreta a Llewyn Davis; Carey Mulligan, Justin Timberlake (sí, este tío en una peli de los Coen, a mi también se me ha empalmado), John Goodman y el siempre agradecido F. Murray Abraham.
Aquí os dejo el nuevo trailer:
Y el póster:
El estreno en Estados Unidos está previsto para el 6 de Diciembre, de España no dicen nada, habrá que esperar mucho aún.
Esta película es el resultado de cuando un señor con dinero y sin talento (porque no nos engañemos Will Smith nunca ha sido Al Pacino) quiere ganar dinero lucrándose de su propia familia y de los pobres ignorantes que estén dispuestos a perder el tiempo y el dinero en este estúpido relato scifi.
Me gusta empezar fuerte. Llamar a la nueva película de M. Night Shyamalan ciencia ficción es cagarse en la tumba de Phillip K. Dick, Ray Bradbury o Richard Matheson, porque aquí la ciencia brilla por su ausencia y la ficción es creerme al hijo de Will Smith actuando. La película, cuenta el viaje emocional hacia la madurez de un chico (Jaden Smith) y la relación de este con su padre (un Will Smith demasiado contenido), que se pondrá a prueba cuando la nave en la que viajan se estrelle en un planeta salvaje conocido como "La Tierra". Os podéis imaginar el desastre, nada convence, nada interesa lo suficiente como para seguir atento el film. La relación paternofilial de los Smith no cuaja, los veo como dos desconocidos, que en realidad es lo que se nos quiere transmitir en el film, pero por las interpretaciones de ambos aún los veo más distanciados. Imaginaos una historia sin fuerza ninguna y un guión obsoleto. Ahora echadle una pizca de director venido a menos atado de pies y manos a un relato que le viene prefabricado y que tiene que comerse por huevos. Pues ya está, ya tenéis "After earth".
Porque por una vez en, al menos en sus tres películas anteriores, Shyamalan no tiene toda la culpa del desastre del film. Aquí el director hace todo lo que puede, intenta rodar una historia de aventuras bastante interesante y la verdad sea dicha, tiene momentos muy bien dirigidos, como el accidente de la nave o la parte final en el volcán, eso no está nada mal. Pero el relato le queda pequeño, por una vez Shyamalan merecía más, porque tiene talento para ello y lo peor es que todos lo sabemos y él pide a gritos una buena película. Aquí el verdadero problema, los verdaderos terroristas de esta broma son los Smith's, padre e hijo, tanto monta, monta tanto. Uno, Jaden, no tiene ni puta idea de actuar y le queda grandísimo un papel protagonista con una carrera tan corta. Y el otro, Will, quiere tanto dejar de lado su faceta cómica y vendernos la moto de que sabe actuar que aburre y no convence, como practicamente todo en la película.
Más que como el gran negocio de los Smith para hacer caja deberíamos quedarnos con la idea de que "After earth" es una gran oportunidad perdida para Shyamalan que necesita un film brillante para deslumbrarnos de nuevo.
El nuevo film de Santiago Zannou es una mezcla fallida de los films de boxeo de siempre con los grupos neonazis españoles. Una mezcla tan polémica como falta de sentimiento, una película que si bien hace lo que puede con el material que tiene no se esfuerza demasiado en ir más allá.
La película parte de una novela de Carlos Bardem con el mismo título y la película en todo momento parece tener las manos atadas, como si lo que la novela cuenta fuera la Biblia y salirse de ella un sacrilegio, por eso los recursos estéticos del film, que si bien dan un aire de película deportiva con estilo están bastante encorsetados, al igual que las interpretaciones, tan de manual que resultan previsibles, porque lo que de verdad importa es la historia que cuenta el film, una historia polémica a más no poder pero falta de personalidad. Los personajes no respiran libres, no veo a un Álex González que haga una interpretación soberbia, tal vez porque su personajes reúne todos los tópicos del género (lease familia disfuncional, falta de personalidad, sueños rotos y más mierder de la guía para crear personajes en serie escrita por, no sé, los directivos de Disney Channel), el personaje de Carlos Bardem tampoco me aporta nada, es calcado al que ya hiciera Morgan Freeman en, la bastante superior "Million dollar baby" de Eastwood y la chica de la película, interpretada por Judith Diakhate funciona a mediogas y la relación con el protagonista aparece solo cuando la parte neonazi del film no da para más, que suele ocurrir bastante.
Porque nada tiene la suficiente vidilla en el film. Toca un tema tan interesante como la violencia neonazi, un grupo violento encabezado por un Javier Bardem que, en las pocas escenas que aparece lo borda y con un Miguel Ángel Silvestre completamente "on fire" en un papel que le queda como un guante. Pero pasa de puntillas por esos grupos violentos, quiere tocar tantos palos y hablar de tantas cosas que al final lo deja todo a medias, no convence el esfuerzo invertido en el resultado final, ni siquiera una palmadita en la espalda en plan: "lo has intentado, diré que es buena", ni eso. La película tiene sus momentos y esos están bien pero justo cuando la película adquiere una personalidad y una valentía propias del tema tratado, que es en la parte final, otra vez el miedo a dejarlo todo bien atado y acaba con un final que, como el resto de la producción busca no enfadar demasiado a nadie.
Una película en apariencia valiente pero que si rascas un poco en la superficie rápidamente te encuentras con lo de siempre de Zannou, un cine que parece valiente y arriesgado pero que en último término no quiere enfadar a nadie.